
“Organillero”, de Fuente Ymbro, se lleva la corrida concurso y Cristian Pérez una oreja de sincero compromiso
Rubén Pinar, sin espada, cuaja una tarde de torero cabal y preciso y Damián Castaño sufre una cogida cuando la faena iba por el sendero de la apoteosis
Albacete amaneció amenazante de chubascos persistentes y la lluvia cumplió su amenaza. Jarreó tela a mediodía. Don Fernando Cuadri, señor ganadero y ganadero señor, me reiteró en un encuentro fortuito un argumento que lo tengo grabado a fuego. En la lidia del toro, las condiciones atmosféricas juegan un papel determinante. ¿El clima tiene relación con la bravura? Es posible que la lluvia favorezca la bravura del toro. O quién sabe. Todo es misterio en el toro de lidia.
La corrida concurso, como es preceptivo, fue lidiada por orden de antigüedad. No hubo sorteo. El público, en gesto de afición atenta y sensible, obligó a saludar a Cristian Pérez, que reapareció tras una grave cornada en Illescas con la carne rajada de su muslo derecho.
Rubén Pinar, manchego de Santiago de Mora, abrió plaza con un Miura con alzada para jugar al baloncesto más que para embestir. Pero embistió. De rioja y oro, Pinar detectó pronto que, entre frenazos, el trago miureño no iba a tener maldad. Se arrancó bien al varilarguero en los dos encuentros. Metió los riñones. Brindó Pinar y prologó con muletazos de perfecto tacto. El trazo exacto, la altura idónea, el toque con la voz. El miura humilló poco. Al natural, con el de Zahariche a menos, extrajo muletazos con sabor y torería. Da gusto ver a Pinar porque es buen torero. Coletudo fácil, listo, inteligente. Como el que resuelve un jeroglífico sin consultar en Google. Gran estocada, pelín contraria por ser pejiguero. Ovación para toro y torero. Muy por encima, por cierto, la intensidad de la ovación para el torero.
Si en las corridas concurso se premiará la belleza, el de Baltasar Ibán se hubiera llevado el premio. Armónico, bajo, hechuras perfectas, la cara muy seria, engatillado… Pero una cosa es la morfología y otra la sintaxis. Fue al galope en el segundo puyazo. Pinar quitó por chicuelinas de mano baja y buen dibujo. Fenomenal la lidia de Javier Perea, soberbio un capotazo por abajo y hasta atrás, y soberbios Raúl Ruiz e Ismael Martín con los palos. Pinar comenzó torerísimo por abajo, genuflexo. Fusión del toreo y la lidia. En redondo cuajó derechazos profundos, de mando y temple. Con la izquierda hubo una dosis excelente: embarcado el muletazo con media cuarta en la arena. Muy Juli. Se fue aplomando el de Ibán. Muy meritoria una serie en redondo casi al final. Bien pulsada, de esperar y tragar, lo que viene a ser tener bragueta. Faena a más. El acero arrasó las posibilidades de premio. Si mete la espada, hubiera habido Puerta Grande.
Damián Castaño, desmonterado, de rosa y oro -qué mérito sus tardes en Madrid o Bilbao con los de Dolores Aguirre, cuyo dolor ya va implícito en el nombre de la ganadería- se las vio con un Samuel Flores protestado de salida. Quizá con menos volumen o cornamenta de lo que suelen. Toro suelto, abanto, sin emplearse, corretón, mansurrón, huidizo. El salmantino trató de ordenar la lidia y las embestidas. El samuel la tomó sin clase aunque con codicia. Influyó y mucho el buen hacer el espada charro. La dejó puesta y hasta consiguió que el toro la tomara con emotividad. Le cayó la espada en el brazuelo. Pidió disculpas el torero. Que también eso es torería. En el segundo intento, cayó otro bajonazo. El acero malogró lo conquistado con la muleta.
El quinto era de Fuente Ymbro. Pronto se arrancó al varilarguero. Como una exhalación. De muy largo lo puso de nuevo Castaño. Y se arrancó el de Ricardo Gallardo, bravo. Sonó la música. Bien por la banda. Tremendo el picador, Cristian Romero, las tres veces en la yema. Olé los caballeros que visten de oro. Damián lo puso casi en los chiqueros en la tercera vara. Como un tren el toro. Volvió a sonar la música. El espectáculo hermoso del tercio de varas. La gente en pie aplaudiendo al piquero. La emoción de la bravura. Coño, un domecq en el ruedo destrozó todos los paradigmas del torismo. Damián Castaño hizo saludar a toda su cuadrilla y al picador. Con la montera calada se puso de rodillas en los medios. Que pedazo de tanda en redondo. Metiendo los riñones, el de pecho codilleado. Y largo. Fue generoso en las distancias. Cuando la faena tomaba el vuelo del triunfo grande, o del indulto, el fuenteymbro no perdonó y cogió a Castaño. Se lo llevaron a la enfermería. Pinar, con dudas, hizo bien en entrar a matar. El presidente, con muy buen criterio, sacó el pañuelo azul. Vuelta al ruedo para “Organillero”, toro bravo de Ricardo Gallardo. Las noticias que llegaban de la enfermería eran muy buenas. Al parecer, Castaño perdió el conocimiento pero no tenía herida por asta de toro. Ver a Pascual G. Masegosa en el callejón durante la lidia del sexto fue la ratificación de la buena nueva.
Cristian Pérez reapareció de su cornada de Illescas. El muslo rajado en dos, la carne partida y zurcida con más grapas que el sumario de la Gurtel. De blanco y plata, el de Hellín reapreció con un cuadri hondo y largo. Un buque, con su quilla y sus 683 kilos. Agarrado al piso y zorro. Iván García se libró de milagro. Resbaló y el desliz pudo ser fatal. Menos mal. Trató Cristian de ganar el pitón contrario en faena emotiva y emocionante. La música, que a veces es sinónimo de euforia, no tapó la angustia de la embestida incierta y del torero herido. Logró naturales de mucho mérito. Estocada desprendida tras pinchazo. Ovación .
El sexto era un tren de mercancías. Alto, largo, enseñaba las puntas. Iván García demostró por qué es uno de los mejores banderilleros del momento. Cristian brindó a la cuadra del Pimpi de Albacete. Se lo llevó a los medios con más decisión que gobierno. Sincero el torero, con su muleta pequeña ante aquella mole. A trompicones el pedraza, a borbotones de raza el de Hellín. Atacó en corto y recetó la mejor estocada de la tarde. Oreja de mucho mérito. Muchísimo valor reaparecer así. Muchísimo. Desde hoy, la Feria de la Virgen de los Llanos de 2027 está cada día más cerca.
Mejor picador: Richi Romero
Mejor toro: Organillero, número 106, de Fuente Ymbro
Salvador Ferrer
Periodista
