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esRadio Albacete

Lo mejor de nosotros

Bendito Albacete. Ciudad de Dios y de María. Entrañable, amable y acogedora. Da igual el tiempo. Lo propio suyo, que es lo más grande, es lo que se da y permanece. En invierno, primavera, otoño y verano… solidarios y fraternos, humanos y de mano que se ofrece a quien lo necesita; pacientes en el conducir… y en el vivir cotidiano.

Llegan días especiales: los de Feria. Esa Feria que marca el antes y el después en el tiempo albaceteño. Estos días son la ocasión para intensificar lo más genuino del Nueva York de la Mancha. Tenemos por delante diez días para mostrar con intensidad lo que nos une y nos identifica. La Feria nos invita a bendecir; a acoger y contagiar con sencillez lo bonito de vivir en paz; de luchar cada día. Y de construir un mundo en el que todos cabemos bajo el manto de nuestra Virgen de los Llanos. Ella es la que abre y cierra la fiesta. Una Madre que, con alegría, ve multiplicada su prole y quiere un ambiente de fiesta entre hermanos donde entremos y disfrutemos “todos, todos, todos” (como diría nuestro querido Papa Francisco, de feliz memoria).

Desde esta perspectiva maternal, son, por tanto, días de diversidad y comunión; de convergencias y encuentros; de conversaciones y juegos. Creamos y vivimos un ambiente para todos los gustos y todos los públicos. Disfrutamos de vernos, de invitarnos y de compartir comida, música, recuerdos, proyectos y tiempos… Nadie debe quedarse fuera ni sentirse forastero. Porque Albacete sabe amar, abrir sus puertas y dar lo mejor de sí: su sencillez honesta que humaniza, disuelve tensiones y llena a todo el que viene de una alegría que no es pasajera.

Los que llegáis de otros lugares sólo viviréis de verdad la Feria si abrís el corazón y os contagiáis de este espíritu que se vive aquí siempre y, en estos días, con más intensidad.

Con todo esto, no quiero decir que seamos “espíritus puros” y no tengamos nuestro “aquel”. ¡Estamos vivos y creciendo! ¡Tenemos que pedir perdón y vivir la misericordia! Pero lo que nuestra ciudad destila y en su Feria permanece de manera espectacular es la paz de almas buenas que luchan, festejan y viven en un “nosotros”.

No es por “arrimar el ascua a mi sardina”, pero todo esto nace en gran parte del sentimiento religioso de nuestro pueblo. Un sentimiento que pasa a ser experiencia y vida de Jesús, el Dios con nosotros que nos humaniza, nos quiere y nos salva. Esto lo llevamos dentro, muy dentro. Y eso sale de manera natural y espontanea.

Os invito a no dejar de cuidar la Fuente que hace que todo el año y, especialmente estos días, puedan vivirse como se viven. Que en nuestra Feria no olvidemos las alegrías, las penas, los proyectos y las ganas que tenemos todos de ser partícipes de la construcción de un mundo de familia lleno de Dios. Que sirvan estos días para fortalecernos y unirnos más. Que nos contagiemos de esta vida luminosa unos a otros.

No podemos olvidar dedicar un rato (o más) a visitar la imagen de nuestra patrona en la capilla de la Feria. Vamos a unirnos de forma masiva para celebrar la misa estacional de la Virgen de los Llanos. Ahí es donde bebemos de la Fuente que nos mantiene el alma hidratada, alegre y esperanzada. Y, si el trabajo nos lo permite, abramos y cerremos la Puerta de Hierro al calor de la maternidad de María, que nos orienta la fiesta y la vida… y nos envía a vivir durante todo el año este espíritu fraternal de la Feria.

Yo quiero también vivirla con intensidad rezando por vosotros y, sobre todo, disfrutando con toda mi ciudad… y los que vengan.

Mil bendiciones.

+ Ángel Román Idígoras
Obispo de Albacete

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