
CURBA PRESENTA ALEGACIONES A LA ORDENANZA DE LA ZONA DEBAJAS EMISIONES DE ALBACETE
La Asociación de Ciclismo Urbano de Albacete (CURBA) ha presentado alegaciones
al proyecto de Ordenanza de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) que actualmente tramita el
Ayuntamiento de Albacete.
Las alegaciones parten de una posición claramente favorable a la implantación de la ZBE y a
los objetivos de mejora de la calidad del aire, reducción de emisiones, disminución del ruido
y promoción de una movilidad más sostenible. El objetivo de CURBA no es cuestionar la
necesidad de la ZBE, sino contribuir a que sea una herramienta eficaz, transparente,
evaluable y capaz de transformar positivamente la movilidad urbana.
Las principales propuestas presentadas son las siguientes:
- Justificar la eficacia ambiental del régimen de acceso previsto
CURBA solicita que el Ayuntamiento aporte una evaluación cuantificada sobre cómo afectan
las excepciones y flexibilizaciones incorporadas a la ordenanza, especialmente las
vinculadas al padrón municipal. - Incorporar mecanismos claros de seguimiento y revisión
La asociación propone que la ordenanza se vincule expresamente a indicadores objetivos
que permitan evaluar periódicamente el funcionamiento de la ZBE, incluyendo calidad del
aire, tráfico motorizado, movilidad peatonal, movilidad ciclista, uso del transporte público y
ruido ambiental. - Reforzar el análisis de las partículas PM10 y PM2.5
CURBA considera necesario prestar una atención específica a estos contaminantes por sus
efectos sobre la salud. Solicita estudiar la contribución del tráfico rodado, del desgaste de
neumáticos y frenos y de la resuspensión de partículas de la calzada, así como evaluar
cómo pueden influir las excepciones de acceso en la reducción efectiva de estos
contaminantes. - Mejorar la regulación de los episodios de contaminación
La asociación considera insuficiente la regulación actual y propone que se definan de forma
clara los protocolos de actuación, los contaminantes de referencia, los umbrales de
activación, las medidas temporales aplicables y los mecanismos de información pública
durante estos episodios. - Reforzar la transparencia y el acceso a la información
Se solicita la publicación periódica de indicadores ambientales y de movilidad, informes de
seguimiento, revisiones realizadas y posibles medidas correctoras, facilitando así la
participación y el control ciudadano sobre los resultados de la ZBE.
1 - Evaluar la reducción del tráfico y el impulso de la movilidad sostenible
CURBA propone que las futuras revisiones de la ZBE analicen no sólo la reducción de
emisiones, sino también aspectos como la disminución del tráfico motorizado y del tráfico
de paso, el aumento de los desplazamientos a pie, en bicicleta y en transporte público, y la
mejora de la calidad y habitabilidad del espacio urbano. - Incorporar una perspectiva social y de género más completa
La asociación solicita reforzar el análisis de impacto de género mediante datos locales y
herramientas de seguimiento que permitan conocer mejor cómo afectan las medidas de
movilidad a mujeres y hombres. También propone prestar especial atención a colectivos
vulnerables, personas con movilidad reducida, responsables de cuidados y población con
menores recursos económicos, con el fin de garantizar que las políticas de movilidad
beneficien al conjunto de la ciudadanía.
Con estas alegaciones, CURBA pretende contribuir a que la Zona de Bajas Emisiones
de Albacete sea una herramienta útil para mejorar la calidad del aire y la salud pública, pero
también para avanzar hacia una ciudad más segura, accesible y agradable para vivir. La
asociación considera que una ZBE eficaz debe ser ambientalmente ambiciosa, socialmente
justa y capaz de fomentar alternativas reales al uso excesivo del automóvil, construyendo un
espacio urbano más humano y amable para todas las personas.
Desgraciadamente, la implantación de las ZBE se ha convertido en un campo de disputa
política que perjudica a la población, daña la economía local y desvía la atención de lo
esencial. Centrar el debate en un injusto sistema de etiquetas, o concentrar recursos en
espacios ya privilegiados, sólo contribuye a sostener un modelo de consumo insaciable y a
aumentar la desigualdad social en barrios cercanos, germen para crear tensiones entre la
ciudadanía.
