
Cáritas Diocesana de Albacete acompañó en 2025 a877 personas desde su programa de Empleo
En el marco del 1º de mayo, Cáritas presenta su Memoria de Empleo y
defiende una economía que defienda la dignidad de las personas.
Cáritas Diocesana de Albacete. Albacete, 30 de abril de 2026. El mundo del trabajo continúa siendo,
para muchas personas, un espacio de exclusión. El desempleo, la precariedad, los salarios
insuficientes o la temporalidad abusiva siguen marcando la vida de quienes trabajan o buscan una
oportunidad laboral. A esta realidad se suma el deterioro de la salud mental y unas condiciones que,
en muchos casos, impiden sostener un proyecto de vida digno y estable.
Especial atención merecen las personas migrantes, con frecuencia alejadas de los recursos de
empleo y obligadas a menudo a aceptar trabajos más precarios, inseguros o sin garantías, a pesar
de contar en muchos casos con formación, estudios y experiencia laboral en sus países de origen.
Con motivo del 1º de Mayo, Día Internacional del Trabajo, Cáritas presenta un año más su Memoria
de Empleo y Economía Social, con la que visibiliza la realidad de quienes quedan fuera del mercado
laboral y reivindica un modelo económico centrado en las personas, los derechos y el bien común.
Apuesta por la economía social
A través de las diferentes acciones de su Programa de Empleo, Cáritas Diocesana de Albacete
acompañó durante 2025 a 877 personas, de las cuales 78 accedieron a un contrato de trabajo.
Este acompañamiento se articula a través de distintos ejes de intervención que van desde la acogida
y la orientación hasta la inclusión social, la autonomía personal y la participación comunitaria.
Durante el pasado año, 478 personas participaron en procesos de orientación laboral, 147 en
acciones formativas y 408 en iniciativas de intermediación laboral.
Además, se están reforzando especialmente las acciones grupales, espacios de encuentro e
intercambio entre las personas participantes que favorecen la generación de vínculos, el apoyo
mutuo y el fortalecimiento de redes comunitarias.
Acompañamiento personalizado
En todo este recorrido se desarrolla un acompañamiento cercano, con metodologías adaptadas a
las realidades concretas de cada persona: refuerzo en competencias digitales, derivación a
formación en castellano, acompañamientos presenciales a trámites administrativos o atención
individualizada, entre otras acciones. “Esta capacidad de respuesta ha permitido no solo sostener
los itinerarios, sino fortalecerlos, garantizando un acompañamiento más eficaz y centrado en la
persona”, señala Valentina Venco, coordinadora del Programa de Empleo de Cáritas Diocesana de
Albacete.
La apuesta sostenida de Cáritas por modelos empresariales que equilibran crecimiento económico,
cuidado del medio ambiente y bienestar social se concreta también a través de la Fundación El
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Sembrador, que cuenta con tres empresas de inserción y trece centros de trabajo, y que durante el
pasado año generó 64 empleos en puestos de inserción.
A través de sus iniciativas de Economía Solidaria, la entidad impulsa un modelo que garantice
igualdad de oportunidades y condiciones laborales dignas, estables y con derechos, favoreciendo
trayectorias que permitan proyectos de vida autónomos y sostenibles. Inserción laboral, economía
social y comercio justo forman parte de una misma apuesta: demostrar que otra economía, al
servicio de la vida y de las personas, es posible.
Perfil de las personas participantes
El perfil mayoritario de las personas participantes en los programas de empleo de Cáritas Diocesana
de Albacete durante 2025 ha sido el de mujeres mayores de 45 años, con estudios básicos o
secundarios. El número de personas procedentes de países no comunitarios fue superior al de
personas nacionales.
Detrás de este perfil existen múltiples realidades que, en muchas ocasiones, se acumulan y dificultan
el acceso al empleo: situación administrativa irregular, falta de competencias digitales, dificultades
de aprendizaje, escasa experiencia laboral, problemas de conciliación familiar, barreras idiomáticas,
carencias socioeconómicas o una baja autoestima que termina generando desmotivación. A ello se
suma la variable territorial, especialmente en el medio rural, donde las dificultades de acceso al
empleo y a los recursos de apoyo son aún mayores.
Toda esta realidad obliga a Cáritas a articular una atención integral, individualizada y con una
metodología práctica que facilite el aprendizaje y ayude a superar las barreras que alejan a muchas
personas del mercado laboral. “Cuestiones clave como el acceso a la vivienda, la atención
psicológica, la regularización administrativa o la autonomía personal representan avances
fundamentales en los procesos de inclusión social y refuerzan la estabilidad necesaria para la
inserción laboral, y para seguir trabajando en la dignidad de la persona, que es nuestro objetivo”,
apunta Valentina Venco.
Ante la exclusión, trabajo decente
En este Primero de Mayo, Cáritas Diocesana de Albacete pide a las fuerzas políticas responsabilidad
para alcanzar acuerdos que sitúen la vida en el centro, y pide a las empresas un compromiso firme
con la seguridad, la salud y la dignidad de las personas trabajadoras. La entidad defiende relaciones
laborales basadas en los derechos, el respeto y el cuidado mutuo, así como una economía
verdaderamente al servicio de la dignidad humana.
Financiadores
El Programa de Empleo de Cáritas Diocesana de Albacete cuenta con la cofinanciación del Fondo
Social Europeo Plus, en el marco del Programa de Inclusión Social, Garantía Infantil y Lucha contra
la Pobreza, así como del Plan Regional de Inclusión Social. A través de este último, se impulsa
también la contratación de personas en situación de exclusión mediante empresas de inserción.
Estas iniciativas cuentan, además, con el apoyo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha,
que contribuye a la financiación de acciones formativas orientadas al empleo, como los Certificados
de Profesionalidad que se imparten. También colaboran el Ayuntamiento de Albacete, mediante su
Plan de Empleo, y otras administraciones públicas, como la Diputación Provincial, que refuerzan
esta apuesta por la inclusión sociolaboral.
